¿Por qué es importante desarrollar la Resiliencia? - Coaching On Focus
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¿Por qué es importante desarrollar la Resiliencia?

¿Por qué es importante desarrollar la Resiliencia?

Para los que como yo, venimos de Ciencias o de Ingenierías, la Resiliencia hasta hace unos años, era la capacidad de un material para absorber energía, es decir, la adaptabilidad o flexibilidad del mismo ante impactos, situaciones de tensión o sobrecarga. Si dicho material no tenía plasticidad y se rompía fácilmente, se decía que tenía un índice bajo de Resiliencia.

Hace ya unas décadas que este concepto está de moda. Ha salido de las aulas y forma parte del lenguaje utilizado en empresas, procesos de selección y en la sociedad en general; si bien, su significado, como veremos, tampoco ha cambiado mucho respecto al del párrafo anterior.

Existen muchas definiciones de Resiliencia referidas a las personas. Algunas de ellas muy sencillas, como “la capacidad de superar situaciones adversas”, sin embargo yo me quedo con una definición más poética:

“El arte de generar oportunidades desde la incertidumbre y el conflicto”

Si volvemos al inicio, vemos que, aplicada a los seres humanos también sería válida la definición: “La capacidad de adaptarnos ante las adversidades, situaciones de tensión o sobrecarga”,  como cualquier material, el ser humano tiene menos posibilidades de quebrarse, de romperse, cuanto mayor sea su índice de Resiliencia.

NOTA: La capacidad de crecimiento del bambú, unida a su flexibilidad le hace uno de los mejores ejemplos de materiales resilientes en la naturaleza, al igual que la tela de araña o los tendones.

Historia de la Resiliencia

Deriva de la palabra en latín Resilio, que significa volver hacia atrás, resaltar o rebotar.

En la década de los años 60, la psicóloga Emmy Werner, utilizó el término Resiliencia en sus trabajos de investigación con niños de entornos desfavorecidos y pobres; lejos de tener un futuro terrible, muchos de ellos se enfrentaban a las adversidades de una manera muy constructiva y positiva, consiguiendo crearse así un futuro prometedor.

Desde entonces la Resiliencia ha formado parte de la Psicología Positiva y  la Psicología del Desarrollo, asociada fundamentalmente a las Teorías del Apego; pero fue Boris Cyrulnik, el que, gracias a su best seller, “Los patitos feos” publicado en el 2002, se ganó el título de padre de la Resiliencia con la difusión universal de este concepto.

¿Qué tienen de diferentes las personas resilientes que en entornos complejos y poco favorables al desarrollo, consiguen salir adelante, a diferencia de personas que, teniendo una correcta educación y todos los recursos disponibles, se sienten infelices y no consiguen tener éxito en sus vidas?

A lo largo de estos años, la Psicología y la Neurociencia han estudiado, no solamente las características de las personas resilientes sino los entornos en los que se desarrollan: las condiciones de seguridad, las relaciones interpersonales, el apoyo social, etc, dando así un carácter social a la resiliencia.

La Resiliencia ¿Nace o se hace?

La personalidad, el carácter, el temperamento, sin duda influyen, pero la buena noticia es que podemos entrenarnos para ser más Resilientes.

¿Cómo desarrollamos la Resiliencia?

Si queremos afrontar de una manera más positiva las adversidades y plantar cara a los imprevistos de un modo más constructivo, podemos seguir las siguientes recomendaciones:

  • Generar un entorno de cambio, mentalidad de crecimiento, positivismo, lo que te llevará a tener una autoestima más sana.
  • Conocerse a uno mismo; utiliza tus fortalezas como palanca en tus áreas de mejora. Ten confianza en ti mismo.
  • Incorporar hábitos y rutinas como aliados fundamentales, te ayudarán a perseverar y ser constante.
  • Aceptar los resultados no deseados no es lo mismo que resignarse; volver a intentarlo es el camino al éxito.
  • Ponerse a prueba, salir de la zona de confort, explorar más allá de lo conocido para enfrentarnos a la incertidumbre y aumentar nuestra tolerancia ante lo desconocido, ante lo imprevisto.
  • Enfocarse en la solución y no en el problema, ver el otro lado de la moneda, aprender a ver la parte positiva de las cosas; esto te ayudará a ver oportunidades donde antes veías barreras.

Beneficios de practicar la Resiliencia

Sin duda son múltiples los beneficios de potenciar la Resiliencia,  en  nuestro día a día, tanto en el ámbito laboral como en el profesional.

  • Aumento de la confianza en uno mismo.
  • Mayor sentido de la responsabilidad tanto individual como social.
  • Aumenta la resistencia al estrés.
  • Potencia la compasión generativa, es decir, aprendemos a perdonarnos a nosotros mismos y a los demás con el objetivo de mejorar, centrándonos en lo positivo y utilizando los errores como palanca de cambio.
  • Mejora de las relaciones interpersonales y el entorno.
  • Se reducen los conflictos, se desarrolla una mentalidad más abierta y se generan mayor número de opciones en la búsqueda de soluciones.
  • Aumento de la eficacia y la eficiencia.

¿Cómo ayuda ser resilientes a la consecución de objetivos?

Como dijo algún sabio, en el equilibrio está la virtud. Si bien es importante planificar tanto a corto, medio y largo plazo nuestros objetivos, para alcanzar el éxito,  igualmente es importante saber improvisar ante las adversidades y cambiar en función de las necesidades.

Debemos asumir que cambiar de rumbo en un momento dado no significa perder la dirección; muchas veces tenemos que redefinir nuestros objetivos, volver a planificarlos, sin que ello signifique que los hemos abandonado; todo lo contrario, cuanto más trabajemos en la definición del objetivo nos veremos mayormente reforzados en su consecución.

En estas fechas en las que nos solemos marcar objetivos para el resto del año, ser flexible y realista en la definición de los mismos, nos puede ayudar a su cumplimiento. Aprender de la experiencia, salir del círculo de la impaciencia, de la consecución inmediata de las metas.

Sin pausa, pero sin prisa.

Para finalizar, parafraseando a Boris Cyrulnik, “el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. Ninguno de nosotros  tenemos la capacidad de evitar el dolor o el control ante situaciones externas, pero sí que tenemos la capacidad de actuar de un modo u otro.

Como decimos en nuestras formaciones, “no es lo que te pasa, sino lo que haces con lo que te pasa”

“Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el reto de cambiarnos a nosotros mismos”.

Viktor Frankl

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